¡Feliz Día a todas las madres! Hoy es un día para celebrar a cada una de ellas, sin importar la manera (biológica o no) en cómo eligieron convertirse en madres de niños o seres a quienes protegen, y de quienes son su defensora, maestra, amiga, confidente y modelo positivo. Recordemos que la maternidad no es solo un proceso biológico, sino también un proceso espiritual, de educación y formación de las conciencias de seres, y éste quizá sea el rol más importante de una madre (y un padre).
Madres, tu trabajo es muy importante; y lo será aún más en los años que vienen, porque hemos empezado un proceso de evolución muy profundo en el planeta. Y esto lo sabe muy bien nuestra madre Tierra, tantas veces ignorada a pesar de ser, como lo dice la psicóloga y escritora Paloma Cabadas “la esencia y la fuente del amor incondicional.”
Como ya lo sabrás, la enseñanza de esta situación de crisis pandémica que ahora vivimos en el mundo no es sólo acerca de aprender a cuidarnos de un virus que ataca al cuerpo físico, sino que es algo aún más grande y profundo: Es el de aprender a curarnos de los virus que han atacado y aún acechan a nuestra conciencia.
Como madres es hora de trabajar por un cambio positivo para el mundo, para ser seres más humanos y más conscientes de nosotros mismos y de nuestro universo. Nuestro futuro dependerá grandemente de ese trabajo interno que hagamos para evolucionar y expandir nuestra conciencia de amor. Se que la tarea es inmensa; pero no temas, porque no estás sola, y además estoy segura que tú elegiste estar aquí en estos tiempos de cambio, para apoyar el desarrollo de los que necesitan de una madre como tú en el camino de su evolución hacia una vida mejor.
Amor y Luz,
Karin-Flor