Escoge La Libertad como camino a la Felicidad

El mensaje de hoy es: Si buscas la Felicidad encuentra la Libertad, primero en ti mismo, luego entonces enséñalo y compartirlo con otros. No tienes que ser perfecto; pero, si te encuentras pensando que para obtener lo que desees y ser más feliz tienes que sacrificar tu alma o asumir conductas despóticas; no te confundas, lo que encontrarás al final del camino no será la felicidad. Hallar la libertad y la felicidad muchas veces requiere abandonarlo todo, todo aquello que no representa la verdadera intención de nuestra alma, que no este alineado con la verdad o nuestro propósito en esta vida. Luego entonces podrás encontrar tu autentica libertad y felicidad. Y como dice Nelson Mándela “ser libre no es simplemente romper nuestras propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás.” Hoy pregúntate: ¿Soy libre? ¿y los que me rodean, son libres también? ¿Qué camino estoy recorriendo en mi vida para encontrar la felicidad y luego compartirla con otros?

Con amor,

Flower

Amándonos más para amar más.

«Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna.» Oscar Wilde

????????????????????????????????????????¿Estás Feliz? Espero que si. Estamos en febrero, mes del AMOR, fecha especial para recordar lo hermoso que es amar y ser amado.

Para que seas aún más feliz, no sólo en febrero sino también otros meses del año, te invito a reflexionar por unos minutos, aquí conmigo.

Si eres como yo, ya estarás sintiendo lo mismo que ocurre en otras fechas especiales del año: la tentación de querer concentrarnos únicamente en que regalamos a la persona que amamos y como celebramos el día de San Valentín. Las celebraciones y los regalos alimentan la alegría de nuestro espíritu y se siente muy delicioso hacerlo; PERO, no nos olvidemos que ellos son sólo una parte del verdadero trabajo que debemos hacer en nuestra vida diaria para comprender más a ese sentimiento mágico llamado AMOR.

Y para empezar ¿qué tal si este mes nos ponemos a pensar un poquito más sobre cuanto nos amamos a nosotros mismos y la importancia de hacerlo? ¿Por qué? La respuesta es muy simple, por nuestro propio beneficio y el de aquellos que decimos amamos (nuestra pareja, hijos, padres, hermanos, amigos, colegas, etc.).

En mi experiencia, amarnos a nosotros mismos implica darnos un trato digno día a día, tomarnos el tiempo para elegir ideas, acciones y sentimientos saludables; significa separar un tiempo en nuestra agenda para sentir y escuchar lo que nuestro ser quiere decirnos. Amarnos a nosotros mismos es aceptarnos incondicionalmente y con amabilidad no solo durante nuestros momentos de éxitos, sino también cuando sentimos que tenemos fracasos. Amarnos significa tener el valor de decir no a las cosas que elegimos bajo estrés, como la ansiedad enfermiza, el exceso de dulces o comida, el alcohol, los cigarrillos, las relaciones tóxicas.

????????????????????????????????????????Amarnos a nosotros mismos es reconocer que tenemos dentro de nosotros el poder de crear una vida que amemos, primero en nosotros y luego con otros.

¿Cómo se hace esto? Paulatinamente. 1.- Separando un tiempo para estar con ese ser que esta siempre contigo, tu ser. 2.- Meditando, , aunque parezca innecesario o aburrido en su inicio, porque esto alimenta tu paz espiritual 3.- Examinando nuestros pensamientos con el objetivo de lograr la paz mental necesaria y para saber en que lenguaje nos estamos hablando a nosotros mismos. Asegúrate de expresar tus emociones: ríe y/o llora, canta y/o baila si eso es lo que quieres hacer en ese momento.

¿Cómo te beneficia? Primero, estas actividades te ayudarán a expandir tu nivel de conciencia mental y espiritual, lo cual te permitirá tomar mejores decisiones en tu vida. Segundo, tú crearás e irradiarás una calidad de energía de una frecuencia más elevada, que será no sólo más afectuosa para ti, sino también para aquellos con quienes compartes tu vida.

De otra forma, ¿cómo puedes llegar a comprender a la persona que tienes a tu lado, cuando él o ella expresa amor o  consternación en la vida? O más aún, ¿cómo eliges a tu pareja cuando el amor por ti mismo aún no es tan saludable como quisieras que sea?

El amor propio es un arte que hay que practicarlo toda la vida. En mi caso, este es un arte que lo he ido entendiendo y aprendiendo muy bien a través de los años. Por eso no es coincidencia que mi nivel de comprensión y relación con otros seres humanos, incluyendo a quien elijo tener cerca de mí el 14 de febrero, también ha ido mejorando significativamente con cada lección de amor propio. Y me da felicidad el saber que todos tenemos ese poder de evolucionar.

Y ahora te dejo con una de mis afirmaciones que las expreso cada vez que siento que amar mi ser es el primer paso para una relación más hermosa, maravillosa y próspera con todo aquello que me rodea!

Me amo cuando estoy arriba,
Me amo cuando estoy abajo
Me amo cuando soy débil
Me amo cuando soy fuerte
Me amo cuando me equivoco
Me amo cuando soy correcta
Pues es así como Dios me ama,
Incondicionalmente
Porque es así como puedo ingresar a mi conciencia
Porque es allí donde evoluciono
Es allí donde siento compasión por aquel que evoluciona
Porque es así como siento lo que sientes.

Con Amor

Flower

Como siempre, lo mejor ocurre en las conversaciones; por favor deja un comentario, comparte tu experiencia, esa es una forma de expandir nuestros conocimientos.

Si te gusto el blog compártelo con otros. Recuerda, lleva contigo solo las ideas que resuenan y las que no, simplemente déjalas.

La honestidad: Herramienta clave para vivir tu mejor vida.

El comienzo del año es quizás una de los momentos más importantes en nuestras vidas en lo que a hacer cambios positivos se refiere. Por ello, en esta oportunidad quiero compartir con ustedes una lección de vida que lo he ido aprendiendo a través del tiempo. Esto es sobre el poder de la honestidad en la creación de una mejor vida.

La honestidad es popularmente descrita como la conducta que desarrollamos los seres humanos para decir la verdad a otros, por amor y con la intención de evitar un perjuicio. Aunque esta definición es muy significativa, la honestidad no es sólo eso. Como lo describe el reconocido psicólogo norteamericano Martin Seligman, la honestidad es también la capacidad de ser honesto con uno y de vivir nuestra vida de acuerdo a nuestros verdaderos sentimientos y anhelos (1). En otras palabras, la honestidad es una virtud que empieza practicándose con nosotros mismos cuando nos decimos la verdad acerca de lo que sentimos y experimentamos; y además empezamos a ser más sinceros con las decisiones que tomamos y acciones que practicamos en nuestra vida diaria. Pero, ¿qué es la verdad? En el diccionario la verdad se define como “la realidad, la actualidad” (2), “la conformidad entre lo que una persona manifiesta y lo que ha experimentado, piensa o siente” (3). Es decir, la verdad no es aquella que queremos imaginar y expresar en algún momento de duda, baja autoestima, miedo o alegría irracional; sino aquella que existe en la realidad de las cosas o situaciones que observamos y vivimos. Como dice la gran comunicadora Oprah Winfrey, cuando uno encuentra y dice la verdad, ésta se siente “correcta, buena y afectuosa,”. Esto no ocurre cuando uno dice una mentira. La falta de honestidad, va acompañada de la falta de libertad, confianza y seguridad en uno mismo, lo cual se va a ir reflejando en nuestras ideas, sentimientos, y acciones de las cosas que vamos creando.

Pero, se preguntarán ustedes, si la verdad se siente tan bien, y la mentira tan desagradable ¿por qué entonces los seres humanos a veces, otros muchas veces, tienden a elegir el camino de la deshonestidad, especialmente con uno mismo? La respuesta la podemos hallar en la forma en la que hemos sido educados y condicionados en nuestra sociedad, en el ritmo de la vida agitada, distraída e inconsciente que a veces se lleva, y por supuesto en la falta de un mejor conocimiento acerca de las virtudes y valores que fortalecen el espíritu humano. Por ello todavía es popular la idea de que si queremos obtener algo con más ‘seguridad,’ no debemos perder el tiempo en evaluar nuestra propia honestidad, en ver que es lo que realmente queremos lograr, qué es lo que nos hace sentir bien, contentos y dignos; sino mas bien enfocarnos en conseguir las cosas con más prisa, menos preocupados de nuestra consciencia, de los deseos de nuestra alma y forzando a que las cosas ocurran, etc. Ejemplo de ello son expresiones como las siguientes: “Me apasiona cocinar; pero voy a elegir una carrera médica o de derecho porque ello me traerá más prestigio y dinero,” «si me caso con un hombre rico y mayor que yo, seré mas feliz,”  “la relación con mi pareja es cada vez peor; pero no me puedo separar por mis hijos,” “las preguntas de mi futuro mentor de la universidad me parecieron muy egoístas y ego-centristas; pero no creo que sea tan así como parece,”etc. ¿Puedes ver la deshonestidad en estas expresiones? Así es como muchas veces terminamos eligiendo lo que parece ser la verdad; pero no la es,  y cuando empezamos a sufrir nos preguntamos ¿en qué nos equivocamos?

Cuando converso acerca de este tema con mis clientes que están experimentando mucho sufrimiento en sus vidas, ellos o ellas se sorprenden y muchas veces sueltan lágrimas, quizá recordando que en algún momento de sus vidas se mintieron a sí mismos, que tomaron decisiones que ahora son una de las causas del dolor que experimentan. Muchos se preguntan “¿que tiene que ver la honestidad con uno mismo en todo el sufrimiento que estoy pasando?” No los juzgo, yo también en algun momento de mi vida experimenté esa duda y ese sufrimiento.  Y es que asombrosamente, la honestidad con uno mismo es aquel que menos se nos enseña y el que precisamente más falta nos hace en nuestra vida diaria,… si realmente queremos construir una vida más feliz y un mundo más justo. En las siguientes líneas te presento algunos consejos e ideas sobre cómo iluminar tu vida con más honestidad y amor, a pesar de las dificultades que puedes estar experimentando en estos momentos:

¿Cómo saber cuándo te estás mintiendo a ti mismo?

Lo estás haciendo cuando…

1. Ocultas tus verdaderos sentimientos, pensamientos y deseos por un miedo irracional.                                                                                                                                              2. Cuando evitas conocerte más profundamente o te niegas a conocer cuál es el verdadero propósito de tu vida.                                                                                                  3. Cuando decides llamar a las cosas, situaciones o experiencias por otro nombre, adulterando la realidad por miedo o para no ‘incomodarte’ o ‘incomodar’ a otros. 4. Cuando niegas tus errores y evitas corregirlos.                                                                5. Cuando sientes que no eres libre para tomar tus decisiones y piensas que el sufrimiento es el único camino que existe.                                                                              6. Cuando eres deshonesto con otros.

¿Cómo empezar a ser concientemente más honestos en nuestra vida diaria?

1. Busca un lugar calmado para meditar y pensar sobre tu nivel de honestidad,contigo mismo y con los demás. Tomarnos el tiempo para examinar el grado de honestidad de nuestras ideas, sentimientos y decisiones es tan necesario como darnos un baño de agua con un buen jabón.

2. Una forma de saber si estamos siendo deshonestos con nosotros mismos es el sufrimiento, la falta de libertad e insatisfacción que se siente. Por el contrario, la verdad te hace sentir bien, te hace ver las cosas con más claridad, libertad y fortaleza.

3. Si sientes que te has mentido en algunas cosas, o tal vez has mentido a otros, y como producto de ello tú u otros están sufriendo; no te tortures, más bien reconoce tu falta, repara los daños, enseña a otros la lección que aprendiste y toma la decisión de oír mejor a la verdad y a la vida. Practica esta virtud día a día, y como bien lo dice Oprah Winfrey: “Júzgate por los progresos que haces y la persona que estás llegando a ser, no por los errores pasados o la persona que fuiste” antes de conocer que había un camino más honesto, luminoso y bello que seguir.

4. Ser honesto con uno mismo y con los demás es una virtud y un hábito que se desarrolla con el tiempo y no de la noche a la mañana. Uno empieza a ser concientemente más honesto cuando se toma el tiempo para vivir, sentir y pensar acerca del valor de la verdad,  cuando uno examina la importancia de expresar y practicar la honestidad, por amor a uno mismo y a otros.

5. Se puede empezar a practicar la verdad con un acto muy pequeño, como por ejemplo: Cuando veo o siento algo que no me gusta y digo: “no me gusta esta blusa que esta de moda,” “no me gusta la forma en que ese hombre o esa mujer trata de enamorarme,” o si algo me gusta: “me gusta leer este libro que a mis hermanos no les llama ni la menor atención;” o cuando ves que a alguien se le olvidó algo y le dices: “señor(a) se le olvidó algo en la mesa.” Son actos de honestidad que luego te llevarán a practicar la honestidad a mayor escala y en situaciones mucho más complejas en tu vida.

6. Practicar y desarrollar la honestidad nos hace más fuertes, porque es una virtud que además de brindarte sentimientos positivos, te hará pensar mejor, tomarás mejores decisiones y te evitarás muchos dolores de cabeza en el futuro. Por ejemplo, aprenderás a decidir que tal vez es mejor no comprarte un objeto que no te gusta…aunque esté de oferta, porque luego no lo usarás; o quizá que es mejor no entablar amistad con esa persona cuya forma de enamorarte no te gusta… aunque a otros(as) les parezca ‘maravilloso(a),’ porque luego podrías sufrir grandes desilusiones, etc.

7. Como en todas de las conductas que adoptamos, la honestidad no anda sola, sino de la mano del amor propio. Al desarrollar tu nivel de honestidad, también estarás desarrollando el amor por ti mismo y te motivarás a poner límites saludables en tu vida, a buscar tu verdadero ser, tus verdaderos valores, y a luchar por construir y vivir tu mejor vida.

8. Finalmente, te sugiero lo siguiente: Antes de tomar una decisión en tu vida diaria, pregúntate: ¿Cuál es la verdad sobre la cual estoy decidiendo y actuando hoy? ¿Cómo ello me está ayudando a ser más feliz y a crear una mejor vida para mí y el resto del mundo?…y RECUERDA: La verdad te libera, se siente correcta, saludable, afectuosa, integra,… y eso es AMOR.

¡Construye y vive tu vida con AMOR!

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(1)    Seligman, Martin. Flourish. Free Press, 2011.p.250. (2)   The American Heritage Collage Dictionary.                             (3)   El Pequeño Larousse Ilustrado 2010.

Vivir Con Sensibilidad Es Vivir Con Inteligencia.

Hace poco, y motivada por mi intuición, decidí leer en una revista (Housekeeping-Oct., 2011) una entrevista a la popular estrella de televisión y comediante Ellen DeGeneres. En un párrafo de la entrevista, Ellen se refiere al nivel de sensibilidad y percepción que ella tenia, desde muy joven, frente a las situaciones que le rodeaban; y dice así: “[en casa] todo estaba bien todo el tiempo… [y]… yo estaba como ¿en serio? No lo parece.”
Esta descripción que hace Ellen nos habla de su capacidad, ya evidente en ese entonces, para percibir situaciones que otros no perciben tan fácilmente, a pesar de estar viviendo en el mismo ambiente. Me atrevo a sugerir que esa extraordinaria sensibilidad es lo que hace de ella en estos momentos una de las personalidades más importantes, admiradas, y queridas en Norteamérica.
Bueno, volviendo al tema central, la experiencia que describe Ellen con su entorno me hizo recordar de pronto a ese grupo de seres humanos, de cualquier edad,  género, o condición socioeconómica, que han desarrollado un nivel más elevado de sensibilidad o percepción (sensorial o extrasensorial) con su medio ambiente, y que en lugar de que sus observaciones sean estimuladas y/o apreciadas, muchas veces son ignoradas y hasta criticadas muy duramente, desconociendo quizás el beneficio que esas habilidades podrían traer, no solo al individuo, sino también al grupo.
En mi opinión, esta reacción poco positiva de muchas personas a habilidades como la intuición, la empatía, la percepción elevada o extra-sensorial, etc. se debe en buena parte a que por mucho tiempo, y erróneamente, la ciencia y la educación han dado énfasis a un concepto de inteligencia que favorece más a la habilidad de la mente racional y verbal, a la capacidad de procesar información y resolver problemas de una forma concreta, analítica, y lógica (tareas predominantes del hemisferio izquierdo del cerebro), en desmedro de la capacidad intuitiva, perceptiva, emotiva, y holistica del cerebro (tareas predominantes del hemisferio cerebral derecho). Pero ahora esta situación está cambiando muy fuertemente en nuestra sociedad. Primero, debido a las investigaciones y conclusiones en neurociencia conducidas por el Premio Nóbel en Fisiologia-Medicina de 1981, Roger W. Sperry, y luego por investigaciones en las ciencias sociales y del comportamiento conducidas por P. Salovey, D. Mayer, A. Damasio, y especialmente Daniel Goleman, quienes desde la década de los noventa comenzaron a revolucionar el mundo con una nueva teoría sobre la inteligencia emocional y social, y la importancia de las emociones y sentimientos; atreviéndose incluso a decir que la inteligencia emocional es tan o más importante que el cociente de la inteligencia intelectual. Según estos científicos las emociones y sentimientos regulan no solo las relaciones interpersonales, la toma de decisiones, y el control de los impulsos, sino además son un factor decisivo en el éxito de los líderes.
Si tú eres parte de ese grupo para quien la sensibilidad representa un regalo divino para impulsarnos a crear una vida y un mundo mejor, te recomiendo que sigas desarrollando esas habilidades; claro, sin olvidar tu hemisferio izquierdo; pues como dice Daniel Pink en su popular libro “A Whole New Mind” el futuro le pertenece a “un nuevo tipo de persona con un nuevo tipo de mente.” En otras palabras, el nuevo mundo le pertenece a aquellos seres con un buen nivel de inteligencia emocional y conocimiento intelectual, con un buen nivel de empatía, intuición, y creatividad, y con habilidades para analizar el contexto, el significado y el propósito de las cosas; ya que la ciencia, la educación, la economía y la sociedad en general se encaminan hacia ese rumbo.

Picture reprinted with permission of Keith Milsom (anythinglefthanded.co.uk)